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Exámenes reales · Politécnico

Ingreso 2010

Rendido en 2009. Se publicó solo el examen de Idioma Nacional.

Idioma Nacional: comprensión y producción

Respondé en pantalla, con el cronómetro del examen: 1 h 30 min. Al terminar, se corrige: lo de elegir y lo de copiar del texto, solo; lo que escribís, con la respuesta modelo y los criterios para que marques qué cumpliste. El dictado de este año (15 puntos) se practica arriba, con su propio corrector.

Las consignas son las del examen real del Politécnico. Las respuestas modelo son de METODICAMENTE: el instituto no publica claves.

1:30:00

El mago

Charles de Sint, Texto escrito en homenaje a Tolkien (adaptación)

El mago montaba una bicicleta roja, anticuada. Delante, en un cesto de mimbre, iba una perrita con apariencia de terrier. Detrás, atada al portaequipaje, una mochila marrón de aspecto raído* ocultaba la totalidad de sus posesiones mundanas a los ojos curiosos.

No tenía mucho, pues sus necesidades eran pocas. Al fin y al cabo, era el mago, y si le faltaba algo lo hacía aparecer con un conjuro.

Era más robusto que delgado, con una larga barba canosa y una corona de cabello gris y crespo que sobresalía por debajo del sombrero, negro y de copa alta, como una hiedra enredada en un alero. Sujeto por la cinta del sombrero llevaba un ramillete de flores silvestres secas y tres plumas: una blanca, de un cisne; una negra, de un cuervo; una marrón, de un búho.

Su edad era un enigma. La mayoría de la gente lo miraba con asombro. Él siempre demostraba su buen humor que iba de la mano de una aguda inteligencia. Al encontrar su mirada bajo el ala del sombrero, los ojos azules revelaban su gran dulzura.

Wendy lo había visto muchas veces pero nunca habían hablado hasta esa tarde de otoño. Ella estaba sentada en el parque observando la belleza de los árboles dorados y trataba de escribir un poema en su pequeña libreta, pero la molesta presencia de varios adolescentes la distraía. Mientras los contemplaba, vio que uno de ellos tomaba un palo y lo lanzaba contra la rueda de la bicicleta del mago, que pasaba por el camino. El palo se metió entre los rayos. La perrita saltó del cesto, pero el mago cayó en un revoltijo de piernas, brazos y ruedas que giraban. Los chicos se marcharon a la carrera, riendo burlonamente; la perra los persiguió unos pocos metros al tiempo que ladraba estridentemente, y luego regresó veloz al lugar donde su amo había caído. Wendy se acercó al hombre:

-¿Se encuentra bien? -preguntó mientras lo ayudaba a desenredarse de la bicicleta.

El mago no respondió de inmediato. Miraba a los muchachos que escapaban:

-Quien siembra vientos... -dijo.

Wendy siguió su mirada y vio que el chico que había arrojado el palo tropezaba y se caía. Un escalofrío le recorrió la espalda. El golpe del adolescente se produjo en forma tan inmediata a las palabras del mago que le dio la impresión de que en realidad él había provocado la caída del muchacho.

-Quien siembra vientos, cosecha tempestades -concluyó su frase el mago.

Al verlo renguear, la joven lo ayudó a llegar al banco y después volvió a recoger la bicicleta. Se sentaron juntos. Wendy expresó su molestia por esa agresión sin sentido que había presenciado. Él observó su libreta y le preguntó si ella escribía. Hablaron sobre poesías, libros, escritores... El mago recordó otros tiempos y de pronto, su rostro y su voz parecieron apagarse. Entonces le pidió que lo acompañase por uno de los senderos del parque pues deseaba mostrarle algo importante.

Avanzaron entre jardines cercanos a la Universidad y se acercaron a un espacio abierto, con edificios al fondo. El paisaje parecía recientemente transformado. Se veían montones de tierra y troncos talados. El mago se acercó lentamente hasta un hueco.

-Observa -dijo- aquí están los restos del viejo roble. Alguien había dicho que sobrepasaba los 400 años. Este árbol era mi amigo... el último amigo que me quedaba. Su muerte es un símbolo -continuó el viejo-. El mundo ya no tiene tiempo para historias.

-¿Por qué te apena tanto su desaparición? -dijo Wendy.

-Era un Árbol de Cuentos -explicó-. Un gran pulmón para que respirara el mundo de las palabras. Quedan muy pocos, igual que quedan muy pocos como yo. Guardaba historias, pero no todas las historias. El viento le traía las que tuviesen algún valor, y sólo con ellas crecía... Ahora, -prosiguió el viejo- el mundo es... ¿cómo lo llaman? Ah, sí. Un mundo de “alta tecnología”. Fascinante, desde luego, sin embargo, creo que separa a mucha gente y empobrece la experiencia del ser humano. Ya no hay sitio para las historias trascendentes y eso no está bien. Las historias también son parte de la vida de un pueblo, su memoria.

-Comprendo -respondió Wendy-. Entonces, ¿se pierden los recuerdos de la humanidad?

-Eso y algo más. Un Árbol de Cuentos es como un acto de magia. Su existencia simboliza la creatividad, la imaginación y los sentimientos del hombre. Hay historias que sólo entretienen, hacen reír o llorar, se pierden en el tiempo. En cambio, otras tienen una resonancia más profunda. Se las considera historias con trascendencia. Las reconoces porque enriquecen tu vida y perduran en tu corazón.

Guardó un prolongado silencio y después añadió:

-Acércate, escucha: casi puede sentirse el susurro de una historia..., un último eco..., se está apagando para siempre...

Wendy se estremeció, a pesar de que la tarde era muy agradable. En ese momento, la luz del atardecer se reflejaba en los ojos azules del mago. Él la miró fijamente y le dijo:

-Planta un nuevo Árbol de Cuentos y aliméntalo con historias. Tienes que hacerlo-declaró-. No soy sólo yo quien te eligió: también te eligió el árbol.

Rastrilló con los dedos en torno a la base del tronco del roble talado. Encontró algo y lo puso en la mano de Wendy. Ésta no tuvo que mirarlo para saber que era una bellota*. La apretó con fuerza entre sus dedos y sintió clavársele en la piel las rugosidades de su superficie. Quizás era cierto y dependía de ella la continuidad de las historias...

Cuando volvió a su casa, seguía confundida. Buscó una maceta, arrancó la hoja de la libreta donde había escrito el nuevo poema, envolvió la bellota en el papel, y la plantó. La regó hasta que la tierra quedó empapada, después la colocó en la ventana y se fue a la cama. Se sentía responsable de esa situación, aunque todo lo vivido le parecía irreal. Hechizada por esa extraña sensación mágica se durmió. Un gran árbol de voces le hablaba en el sueño. Oía el eco de las palabras de los cuentos que estaban guardados en su memoria...

Fue pasando el tiempo, a veces le leía sus historias favoritas a la pequeña planta. También pedía a sus amigos que le contaran cuentos inolvidables que luego ella le transmitía con voz queda pero animada. Otras veces, los convencía para que fueran a su departamento y compartieran las lecturas que habían marcado sus vidas.

Una tarde, Wendy estaba delante de la biblioteca pública, apoyada en su bicicleta mientras admiraba la llamativa pincelada amarilla de unos narcisos*, en contraste con la piedra gris de la pared del edificio, cuando percibió una bicicleta roja que se paraba a sus espaldas. Dio media vuelta y se encontró mirando los alegres rasgos del mago.

-Ya es primavera -anunció el viejo-. Puedo sentir el despertar de los brotes, las flores abriéndose y el crecimiento de tu Árbol de Cuentos. Me gustaría que lo trasplantes en la plaza, junto a la estatua del poeta. Por allí, pasan niños y jóvenes y quizás alguno pueda descubrir el susurro de las palabras ocultas entre sus hojas.

El viejo frotó uno de los botones de su chaqueta azul claro. Dio unas palmaditas a la mochila que llevaba en el portaequipaje y concluyó diciendo:

- Desde ahora, los lectores rescatarán las voces de las historias y las compartirán.

Satisfecho porque había logrado su propósito, empezó a pedalear calle abajo sin esperar respuesta de Wendy, quien lo siguió con la mirada; sus ojos se detuvieron en la pequeña terrier, sentada muy erguida en el cesto, con la cabeza vuelta hacia atrás, mirándola...

Wendy creyó sentir una vibración en el aire que provocó una sensación de júbilo en su pecho. Se levantó un soplo de viento que le revolvió juguetonamente el cabello, echándoselo a la cara. Mientras se lo retiraba con la mano, pensó en el arbolito metido en la maceta de su departamento; pensó en el viento, y supo que las historias estaban ya nuevamente en el aire...

También supo, que la historia del Árbol de Cuentos, era una de ésas que tienen “trascendencia”...

Glosario

  • bellota: semilla del roble.
  • raído: muy gastado por el uso, aunque no roto.
  • narciso: flor blanca o amarilla.

Comprensión

  1. 1. ¿Cuáles eran las cualidades de la personalidad del mago? Extrae tres. (3 puntos)

    Pista

    No busques cómo era su cuerpo ni su ropa: buscá el párrafo que empieza «Su edad era un enigma» y fijate qué demostraba él y qué revelaban sus ojos.

  2. 2. Indica el motivo del primer acercamiento de Wendy con el mago. Elige entre los siguientes el que corresponde: (3 puntos)

    Opciones
    Pista

    Fijate qué pasa justo antes de que Wendy le hable al mago por primera vez.

  3. 3. Ejemplifica cada parte del siguiente refrán con situaciones protagonizadas por los adolescentes de la historia. Quien siembra vientos ____________________________ cosecha tempestades _____________________________ (6 puntos)

    Pista

    «Sembrar» es hacer algo; «cosechar» es lo que te vuelve después por haberlo hecho. Buscá qué hizo un adolescente y qué le pasó a ese mismo chico un rato más tarde.

  4. 4. Según el sentido del cuento, en esta lista de afirmaciones hay una incorrecta. Extráela y fundamenta tu elección. (6 puntos)

    Opciones
    Pista

    Leé otra vez lo que explica el mago después de decir «Era un Árbol de Cuentos». Fijate si guardaba cualquier historia.

  5. 5. ¿Cómo se sintió Wendy después de ser elegida para salvar las historias? Extrae los tres adjetivos que lo indican. (3 puntos)

    Pista

    Buscá el párrafo que empieza «Cuando volvió a su casa». Ahí hay tres palabras que dicen cómo estaba ella.

  6. 6a. Extrae la oración donde el mago expresa su conclusión final. (2 puntos)

    Pista

    Es lo último que dice el mago antes de irse en la bicicleta. El texto avisa que «concluyó diciendo».

  7. 6b. Reconoce y clasifica en ella los modificadores del predicado. (2 puntos)

    Desde ahora, los lectores rescatarán las voces de las historias y las compartirán.
    Pista

    Primero encontrá el sujeto preguntándole al verbo «¿quiénes rescatarán?». Todo lo demás es predicado. Después preguntá «¿qué rescatarán?», «¿qué compartirán?» y «¿desde cuándo?».

  8. 6c. Indica el número, persona y tiempo de uno de los verbos utilizados. (2 puntos)

    Desde ahora, los lectores rescatarán las voces de las historias y las compartirán.
    Pista

    Pensá qué pronombre podría ir delante del verbo en lugar de «los lectores» y si la acción ya pasó, pasa ahora o va a pasar.

  9. 7. Wendy consideró que el relato del Árbol de Cuentos tenía trascendencia. Extrae dos características de este tipo de historias que fundamentan esa valoración. (3 puntos)

    Pista

    Buscá dónde el mago explica qué son las «historias con trascendencia» y cómo se las reconoce.

Producción

Elabora un breve texto comentando un libro o una historia que conozcas y que consideres que tiene “trascendencia”. Justifica tu elección. (Aproximadamente 6 renglones.) (5 puntos)

Ver el examen original del Politécnico