Ebooks para entrar al fondo.
Ebooks intensos, claros y trabajados para pensar ansiedad, burnout, decisiones difíciles, vínculos y procesos de cambio con más precisión.
Cada ebook toma un problema real y lo trabaja hasta volverlo legible: qué está pasando, qué lo sostiene, qué cambia cuando aparece una forma más precisa de leerlo y hacia dónde puede moverse una vida.
De dónde viene esta línea editorial
Mi recorrido en investigación tiene un antecedente temprano en CONICET/UNR, donde participé en trabajos vinculados a ciencias cognitivas y psicoanálisis. Después de recibirme, mi interés se acentuó en una vertiente del psicoanálisis que encontraba más respetuosa de la singularidad y más cercana a una mirada despatologizadora.
En ese punto, Allouch fue una referencia importante. Me importaba esa delicadeza: la posibilidad de leer lo que le pasa a una persona sin convertirla enseguida en un cuadro, una etiqueta o un caso ya capturado por la nosografía. No como rechazo ingenuo de toda herramienta clínica, sino como una exigencia ética: que ninguna clasificación ocupe el lugar de la escucha.
Con el tiempo empecé a buscar más evidencia y a abrirme a otras perspectivas. Hice cursos de posgrado en terapia cognitivo-conductual (TCC) con prácticas asistenciales en la Universidad Nacional de Rosario, me formé en terapias contextuales y me acerqué especialmente a la terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés). También fui miembro y participante de la Association for Contextual Behavioral Science (ACBS). Allí encontré una comunidad amplia, generosa, intelectualmente viva, con una producción tan profunda como seria.
Pero también fui viendo algo decisivo: muchas veces lo que se populariza no es lo mejor de una tradición, sino su versión más fácil de repetir. En la transmisión aparecían simplificaciones demasiado rápidas, lugares comunes y un sesgo anglosajón muy dominante, incluso en enfoques que habían nacido para ser más contextuales, más precisos y más libres que las viejas categorías.
Mi interés por las perspectivas transdiagnósticas continuaba más allá del debate entre escuelas con evidencia, que en aquel momento parecía reducirse a terapia cognitivo-conductual (TCC) versus terapia de aceptación y compromiso (ACT). Me interesaban los modelos capaces de formular problemas sin quedar atados a una marca terapéutica, una tradición cerrada o una competencia de siglas.
En ese recorrido llegué a la terapia basada en procesos (TBP) cuando sus materiales centrales todavía empezaban a circular en español. No me interesó por su novedad, sino porque ofrecía una forma más precisa de ordenar una pregunta que venía trabajando desde antes: qué procesos sostienen el sufrimiento y qué procesos permiten el cambio en una persona concreta.
Ese es el camino que elegí para profundizar mis investigaciones. Y esa es también la razón de estas publicaciones: escribir materiales con potencia conceptual, claridad clínica y una lectura más humana, más rigurosa y más útil.